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EL PARTO

   

Ha llegado al momento decisivo usted siente las primeras contracciones, ha comenzado la dilatación y es hora de irse a la Clínica.

Entonces surgen algunas interrogantes: ¿Saldrá todo bien?. ¿El trabajo de parto cursará en forma normal?. ¿Vendrá el bebé en posición correcta?. ¿Estaré en condiciones de controlarme, de colaborar con el médico y la matrona, de poner en práctica todo lo aprendido durante las charlas de preparación para el parto?.

Todas esas interrogantes reflejan un temor normal en toda mujer embarazada que se enfrenta al evento final: “El Parto”.


El progreso del trabajo de parto dependerá de algunos factores: del número de partos previos (dura de 10 a 12 horas en las mujeres que tienen su primer parto (primíparas) y de 6 a 8 horas en las que ya han tenido partos (multíparas), del tamaño del bebé, de la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas, entre otros.

Cuando el cuello uterino ha alcanzado su máxima dilatación (alrededor de 10 centímetros) bajo la acción de las contracciones uterinas comienza la segunda fase del parto: el período expulsivo.

Durante esta fase, además de las contracciones uterinas siempre involuntarias e intensas, actuarán los músculos de la pared abdominal y el diafragma para facilitar la expulsión de bebé con los pujos maternos.

   
Cuándo y cómo pujar

La primera regla importante es la sincronización de los pujos activos con las contracciones uterinas, siendo muy importante la relajación completa entre un pujo y otro. Entre una contracción y otra es importante respirar profundamente para permitir la buena oxigenación del feto.

El tipo de pujo a efectuar es similar al que tiene lugar durante la defecación: después de una inspiración profunda debe retener el aire, levantando la cabeza mientras ejerce tracción con los brazos apoyados al costado de la cama de parto.

El pujo debe ser prolongado y sostenido al máximo de su resistencia. Si en la mitad de la contracción, la reserva de aire inspirado es insuficiente, es decir usted se ha consumido todo el oxigeno acumulado, será útil inspirar de nuevo profundamente.

¿Cuánto dura el periodo expulsivo?

Si tiene contracciones uterinas frecuentes e intensas, con pujos eficaces, el periodo expulsivo puede durar hasta 1 hora sí se trata del primer parto y 30 minutos si usted ha tenido otros hijos previamente por parto vaginal.

La episiotomía

Durante el expulsivo, para proteger los músculos, la mucosa de la vagina y la piel de sus genitales externos (periné) o evitar desgarros extensos de esa zona, el médico puede decidir practicarle una incisión llamada “episiotomía” para permitir la salida más fácil de la cabeza del bebé.
Previo a la episiotomía, usted recibirá algún tipo de anestesia, la cual también le servirá para tolerar mejor las contracciones uterinas durante el trabajo de parto, siendo de elección la peridural o epidural.

   

El nacimiento

En este punto la cabeza del niño estará completamente afuera en pocos minutos con la nuca hacia arriba. El médico ayudará para que salga el resto del cuerpo, hará girar la cabeza 90° hacia la derecha o hacia la izquierda según la posición del bebé antes de la expulsión, ello para que los hombros puedan acomodarse. Con una delicada tracción hacia abajo, hará salir el hombro anterior (el que se ubica debajo del pubis materno), luego traccionando suavemente hacia arriba saldrá el hombro posterior. El resto del cuerpo se expulsa con rapidez y, pocos segundos después, su hijo romperá con su primer llanto el silencio de la sala de parto.

 


¡Ha nacido!

Ya tiene las respuestas a todas sus interrogantes, en este momento sabrá si su hijo es varón o mujer, si es sano y obviamente hermoso.

Cuando le digan que su hijo goza de óptima salud, aunque usted lo vea sucio y lloroso, a duras penas conseguirá refrenar su emoción y se sentirá muy orgullosa. Muchas mujeres describen estos instantes como los más intensos y emocionantes de su vida.


El alumbramiento

De todas maneras, aunque usted se haya relajado completamente todavía no terminado el parto. Después de 5 o 10 minutos el útero se contraerá nuevamente para expulsar la placenta y las membranas. En efecto, aún falta que se cumpla la última fase del parto denominada alumbramiento.
Después de algunas contracciones mucho menos notorias que las percibidas durante el trabajo de parto, le pedirán que puje y la placenta se deslizará hacia fuera. Una vez expulsada la placenta se concluye el parto.
Si fuera necesario, el médico o la matrona harán presión con una mano sobre el abdomen para ayudarla. Luego el médico comprobará si la placenta y las membranas han sido expulsadas en su totalidad. En el caso de que algún fragmento quede en el útero, es necesario extraerlo para evitar el riesgo de hemorragia.
Apenas vaciado, el útero deberá contraerse lo más posible para evitar la pérdida excesiva de sangre, que no debe superar los 200 a 300 centímetros cúbicos. Para favorecer las contracciones, en algunas ocasiones se aplican inyecciones a la mujer inmediatamente después del parto.


Sí le han realizado la episiotomía
Entonces será suturada. Por lo general la sutura se efectúa en no más de 10 o 15 minutos.

El “globo de seguridad”

Después del alumbramiento el médico comprobará la existencia del denominado “globo de seguridad” que consiste en el endurecimiento del útero producido por una contracción continua. Debe usted saber que esta contracción es indispensable para que no se produzca una excesiva pérdida de sangre. Por lo tanto será obligación del médico y de la matrona controlar que tal mecanismo de hemostasia se haya producido para proteger a la puérpera (mujer que ha tenido un parto) de los peligros de la hemorragia.


Las primeras horas después del parto

Antes de dejar la sala de parto e ir a su habitación para descansar, durante 2 o 3 horas estará bajo observación, el personal de la sección se asegurará de su estado general: le tomará el pulso, medirá su presión sanguínea, le palpará el abdomen para confirmar que su útero se mantiene contraído, le observarán la pérdida genital y la sutura si corresponde.

Si tiene hambre es buena señal. Después del esfuerzo realizado durante el parto tiene derecho a comer algo: por lo tanto no dude en decírselo a la matrona quien se ocupará de hacerle llegar un refrigerio liviano.

 


Si se siente extraña y confusa no se alarme. Después del parto todo puede ser normal. Su estado de ánimo en este momento puede variar de la exaltación más desenfrenada a la apatía e incluso la depresión.

Muchas madres se sienten culpables de no sentir el famoso instinto materno apenas ven a su bebé, algunas incluso no se convencen de la idea de que han sido ellas quienes lo han hecho. De todos modos recuerde que el amor hacia su hijo no surge en el momento del nacimiento sino que evoluciona y aumenta con el pasar del tiempo.

 
 
 
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